Leon Trotsky

"Sin una organización dirigente la energía de las masas se disiparía, como se disipa el vapor no contenido en una caldera. Pero sea como fuere, lo que impulsa el movimiento no es la caldera ni el pistón, sino el vapor."



3/10/09

Terrabusi

La huelga de Terrabusi saldó la del Casino





Conmovidos por la huelga, en la gran marcha a Plaza de Mayo por Terrabusi se nuclearon muchísimos activistas obreros de mil luchas. Entre ellos, en primera fila, detrás de los obreros de Kraft, una docena de activistas del Casino se reagruparon después de mucho tiempo y marcharon con su cartel.

Los compañeros sintieron que su lucha estaba presente allí, que otros siguieron su camino, que en la clase obrera están vivas y actuando las banderas de clase, antiburocráticas y combativas que ellos desplegaron. Que otra vez miles de obreros chocaban contra la represión kirchnerista y denunciaban la complicidad del gobierno con la patronal, en este caso con una patronal norteamericana y todavía más, actuando con el libreto de la Embajada yanqui.

Pero la conexión de esta huelga con el Casino fue mucho mayor, como lo fue marcando expresamente Prensa Obrera. Al tiempo que crecía la solidaridad obrera y los piquetes por la huelga, la burguesía fue cerrando filas y deponiendo diferencias contra los huelguistas, al punto que toda la UIA pidió sangre.

La burocracia de Daer, de la alimentación, ex secretario de la CGT de los “gordos”, pertenece a un ala históricamente enfrentada al moyanismo. Igual que Amoroso, el burócrata macrista del sindicato del juego que disputaba el encuadramiento de los compañeros del Casino con marítimos del “Caballo” Suárez, también moyanista y kirchnerista.

En ambos casos, las burocracias depusieron sus diferencias para enfrentar al movimiento independiente de los cuerpos de delegados que abrieron la ruta de un sindicalismo asambleario, de lucha, antipatronal. Moyano dio la señal política más poderosa al atacar la huelga para que fuera reprimida, y lo hizo mencionando precisamente que formaba parte del mismo movimiento de la “ultraizquierda” del Casino. Aquéllos que el moyanismo pretende dejar en la “banquina” de la realidad política nacional.

Igual que en el Casino, la primera represión galvanizó la huelga y el respaldó a los delegados, cuestionados por la patronal igual que en el Casino, apoyados por la masa de la fábrica igual que en el Casino.

La huelga tomó el método piquetero en la Panamericana, igual que el Casino en el puerto contra el control militar de la Prefectura. Los piquetes solidarios y la acción de los estudiantes y de la Fuba se hizo sentir, igual que en el Casino. En este caso, con un movimiento de solidaridad nacional y cortes de ruta en todo el país, que auspiciosamente llegó más lejos que con el Casino.

Al Casino le tocó un gobierno de Cristina Kirchner recién elegido, más fuerte, menos dividido. La actual crisis del gobierno pudo ser explotada por el movimiento de lucha de Kraft, aunque no alcanzó. La huelga, como el Casino, fue quebrada al final por la represión.

Pero, por eso mismo, la huelga de Kraft mostró que los desembarcos de Infantería no detienen una tendencia profunda de la juventud a sacarse de encima a la descompuesta burocracia sindical.

El debate de la huelga del Casino, usado por diferentes sectores contra la formación de una corriente clasista en el país, ha sido saldado por la huelga de Terrabusi. Los autores de la frase “que no nos pase como en el Casino” –el ex MIC– se han desintegrado para asimilarse a distintas variantes de la burocracia sindical con la cual pretenden “cavar trincheras”. La huelga de Terrabusi puso otra vez en el tapete la tarea histórica de la expulsión de la burocracia de los sindicatos.


Néstor Pitrola

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