Leon Trotsky

"Sin una organización dirigente la energía de las masas se disiparía, como se disipa el vapor no contenido en una caldera. Pero sea como fuere, lo que impulsa el movimiento no es la caldera ni el pistón, sino el vapor."



11/9/10

Prensa Obrera 1145


Pasadas ya tres semanas, la rebelión de los secundarios de la Capital sigue cuesta arriba y ganando nuevos aliados. La movilización del viernes fue imponente. Millares de jóvenes, 4 mil según los medios de comunicación. A los secundarios, que concurrieron en varios casos acompañados por sus padres y docentes, se sumaron los universitarios de la Facultad de Sociales y del Iuna.

En colegios como el Acosta o el Normal 10, los estudiantes terciarios se han sumado decididamente a la lucha. Escuelas que no tenían centro de estudiantes, como el Comercial 8 o el Normal 11, se están organizando al ritmo febril del estudiantazo. Pero hay un dato que marca la escalada: a la primera reunión con Bullrich concurrieron 20 colegios; a la segunda 33 y a la del viernes pasado ¡54!

“Todos o ninguno”

Durante la reunión, Bullrich presentó planes de obra para cada uno de los colegios que habían participado de la reunión anterior. No había respuestas para la veintena de nuevas escuelas que se habían sumado. Pero ese no fue el único problema. La mayoría de los planes estaban incompletos y no contemplaban la totalidad de los reclamos. Muchas veces las obras no tenían fecha de iniciación ni estaban licitadas. Los pibes, sabios, exigieron que todas comenzaran antes del receso escolar. Enfrentando a los secundarios, Macri no consiguió otra cosa que masificar la lucha estudiantil. Por eso ahora Bullrich echa lastre, dando concesiones a los colegios más combativos y organizados, para sacarlos de la lucha.

Sudestada (Libres del Sur), la pata estudiantil de Pino Solanas, propuso que se levantaran las ocupaciones de los colegios a los que se había otorgado las obras reclamadas. Actúan en la onda del ministro de educación K, Sileoni, que llamó a los secundarios a “volver a clases”, a pesar de que todavía no se consiguió el conjunto de las demandas.Esta posición fue rechazada por la Cues, que llamó a defender la unidad de los secundarios en lucha bajo la consigna “todos o ninguno”. De esta manera, lo conquistado servirá para seguir alimentando el movimiento.

Nacionalizar el estudiantazo

El crecimiento objetivo del movimiento y las obras conseguidas sirvieron para saldar el debate que se había producido al interior de la Cues, cuando el bloque encabezado por la UES (K), Lobo Suelto (La Mella) y Sudestada propuso una semana de tregua, levantado las tomas. La conveniencia de haber apostado a la continuidad de las tomas está a la vista. Sileoni pide “terminar el año en paz” porque tiene terror a que se contagie el estudiantazo al resto del país, poniendo en cuestión el conjunto del régimen anti-educativo, heredado de la dictadura y el menemismo y perpetuado por las leyes K.

El próximo 16 de septiembre, aniversario de la Noche de los Lápices, será la oportunidad para unificar en la calle un movimiento educativo de carácter nacional. Nacionalicemos el estudiantazo contra todos los gobiernos que destruyen la educación.


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